Antecedentes
El Emprendimiento Educativo a la Hora de los 8 Objetivos del Milenio
En Septiembre del año 2000, los 189 países miembros de las Naciones Unidas firmaron una importante Declaración, unánimemente aprobada, planteando ocho objetivos decisivos y urgentes de alcanzar en los cinco continentes al horizonte 2015. Entre estos objetivos, encontramos en particular la lucha contra la pobreza o la desigualdad de género; así como la cuestión de la cobertura y calidad educativa, la cual aparece a la vez como objetivo en sí y como condición fundamental de posibilidad de los otros siete objetivos.
A todos niveles, en efecto, los expertos y dirigentes concuerdan acerca de la urgencia de una profunda transformación educativa, en tanto como uno de los principales retos de la humanidad en este siglo XXI. Sin embargo, cuando las reformas se multiplican en América del Norte, Europa y América Latina, todavía aparecen limitadas en su ambición como alcance por falta de una perspectiva global, capaz de pensar los sistemas educativos de forma dinámica y transdisciplinaria.
Desde la perspectiva del líder educativo, tratando de innovar y desarrollar dinámicas exitosas en este mundo de cambios acelerados; del profesional de la docencia con deseo de complementar su formación para ser protagónico en los cambios educativos de mañana; la asociación o red de investigación trabajando sobre los temas de la reforma de la educación, de la pedagogía alternativa, de la transdisciplina y de la enseñanza personalizada; del estudiante recién egresado que trata de insertarse en el mundo laboral; del padre de familia preocupado por la calidad humana y pedagógica del seguimiento que se ofrece a sus hijos; del coordinador político comprometido con los ocho objetivos del Milenio… Todos necesitamos hoy día repensar nuestras costumbres y maneras de pensar frente a un desafío, la transformación educativa en el siglo XXI, inédito en la historia de la humanidad por su amplitud y urgencia.
Aquellos actores, en nuestras sociedades globalizadas, evolucionan en situación de “gobernancia compleja” (Organización de las Naciones Unidas), o sea dentro de una multiplicidad y superposición de niveles decisionales, de naturaleza distinta (normatividad estatal y nacional, convenios internacionales, iniciativa privada, control del respeto de la normatividad vigente…), que hacen cada vez más difícil la labor de coordinación y definición de una acción social coherente y sostenible a largo plazo.
En esta estructura sutil pero estrecha de interdependencias, el emprendimiento educativo -entendido como capacidad a impulsar cambios pertinentes y novedosos desde cualquier nivel jerárquico- necesita hoy en día ser concebido de forma radicalmente diferente, haciendo hincapié en la aptitud estratégica a federar talentos y sumar esfuerzos desde horizontes a veces muy lejanos.
La Fundación para Apoyo a la Educación surge de esta doble necesidad y como emergencia original, nacida de la inter-fecundación entre voluntad pública e iniciativa privada, fortalecida por el debate internacional (UNESCO, BID, NACIONES UNIDAS, OIT, ART-GOLD) y el compromiso de pensadores tan destacados con el Profesor Edgar Morin, Presidente Honorario de la Fundación, para mejorar la calidad, accesibilidad y visibilidad internacional de los sistemas educativos mexicanos.
Su ubicación en la ciudad capital de México, de la misma forma, no es neutral y corresponde, simbólicamente, a la necesidad de confirmar la supremacía de un polo global que, desde América Latina, facilite para sus actores como beneficiarios una reapropiación de su propio destino educativo y socio-profesional.





